Imagina entrar en un edificio donde todas las indicaciones están escritas en un idioma que no entiendes. No sabes dónde está la recepción, no encuentras los aseos, no sabes qué puerta debes abrir. Probablemente acabarías sintiéndote perdido, inseguro e incluso frustrado.
Eso mismo experimentan muchas personas cuando el entorno no está diseñado para que la información sea fácil de comprender. La accesibilidad cognitiva busca precisamente evitar estas situaciones.
No consiste únicamente en eliminar barreras físicas. También pretende que los espacios, la información, la comunicación y la tecnología sean comprensibles para el mayor número posible de personas. Porque una persona solo puede participar plenamente cuando entiende lo que ocurre a su alrededor.
¿Qué es la accesibilidad cognitiva?
Cuando pensamos en accesibilidad cognitiva solemos imaginar carteles con pictogramas. Sin embargo, va mucho más allá. También implica utilizar un lenguaje claro, organizar la información de forma lógica, anticipar las actividades, reducir distracciones innecesarias, facilitar la orientación espacial, estructurar las rutinas, emplear apoyos visuales y ofrecer diferentes formas de comunicación. En definitiva, consiste en diseñar entornos, productos, servicios e información de forma que puedan ser comprendidos y utilizados con facilidad.
Su objetivo es reducir la carga cognitiva necesaria para desenvolverse en la vida cotidiana.
Esto beneficia especialmente a personas con discapacidad intelectual, trastornos del neurodesarrollo, dificultades de comunicación, daño cerebral adquirido, demencias y/o dificultades de aprendizaje. Pero la realidad es que la accesibilidad cognitiva mejora la experiencia de todas las personas.
Del mismo modo que una rampa facilita el acceso tanto a una persona en silla de ruedas como a quien empuja un carrito de bebé, un entorno fácil de comprender resulta beneficioso para cualquiera.
Pequeños cambios que generan grandes diferencias
No siempre hacen falta grandes inversiones. En muchas ocasiones bastan pequeños ajustes. Por ejemplo:
- Anticipar lo que va a ocurrir. Cuando conocemos los pasos de una actividad disminuye la incertidumbre. Los horarios visuales, las secuencias de actividades o las agendas permiten comprender mejor qué va a suceder y aumentan la sensación de seguridad.
- Organizar mejor los espacios. Un entorno ordenado reduce la sobrecarga cognitiva. Cuando cada material tiene un lugar claramente identificado, las personas pueden orientarse mejor y ganar autonomía.
- Utilizar apoyos visuales. Las imágenes ayudan a comprender instrucciones, recordar tareas y favorecer la toma de decisiones. No sustituyen al lenguaje. Lo complementan.
- Reducir la sobreestimulación. Demasiados estímulos visuales, auditivos o luminosos pueden dificultar la atención y la comprensión. Diseñar espacios tranquilos y previsibles facilita la concentración y el bienestar.
La tecnología también puede hacer un entorno más accesible
La accesibilidad cognitiva no depende únicamente del diseño arquitectónico. La tecnología desempeña un papel cada vez más importante para eliminar barreras y facilitar la participación. En este sentido, las soluciones desarrolladas por Eneso permiten adaptar tanto la comunicación como el acceso al entorno y la interacción con la tecnología, siempre respetando las capacidades y necesidades de cada persona.
Eneso Verbo, cuando la comunicación también es accesible. Comprender y hacerse comprender son dos caras de una misma moneda. Cuando una persona dispone de un sistema de comunicación adaptado, aumenta su capacidad para participar en las decisiones, expresar necesidades y comprender mejor lo que ocurre a su alrededor. Eneso Verbo permite crear comunicadores totalmente personalizados mediante pictogramas, fotografías, texto, voz sintetizada o voz grabada, adaptándose a las características y necesidades de cada usuario. Además, puede utilizarse a través pantallas táctiles, con pulsadores o sistemas de seguimiento ocular, facilitando el acceso a personas con diferentes necesidades motoras. Gracias a esta adaptabilidad, la comunicación deja de ser una barrera y se convierte en una herramienta para favorecer la autonomía y la participación.
Eneso Sense, espacios que ayudan a comprender el entorno. Un entorno accesible también debe favorecer la atención, la regulación y el bienestar. Las salas de estimulación multisensorial Eneso Sense permiten crear experiencias adaptadas a cada persona combinando iluminación, sonido, vibración, proyecciones, aromaterapia y elementos interactivos bajo el control del profesional. Lejos de ser únicamente espacios llamativos, nuestras salas permiten reducir la sobrecarga sensorial, favorecer la autorregulación y crear contextos donde resulta más fácil mantener la atención y comprender las actividades propuestas. Cuando una persona se siente tranquila y regulada, también le resulta más sencillo comprender el entorno y participar en él.
Acceso a la tecnología, otra forma de accesibilidad cognitiva. En ocasiones, la barrera no está en comprender la información, sino en poder interactuar con ella. Por eso, en Eneso desarrollamos soluciones de acceso a la tecnología compatibles con diferentes formas de interacción: pulsadores, joysticks, trackballs, seguimiento ocular o adaptadores específicos. Estas herramientas permiten que cada persona acceda a ordenadores, tablets y dispositivos utilizando el sistema que mejor se adapta a sus necesidades. Porque una tecnología verdaderamente accesible no obliga a la persona a adaptarse a ella. Es la tecnología la que debe adaptarse a la persona.
Diseñar pensando en las personas
La accesibilidad cognitiva no consiste en crear soluciones especiales para unos pocos, consiste en diseñar pensando en la diversidad desde el principio.
Cuando un colegio utiliza apoyos visuales, cuando un hospital organiza mejor su señalización, cuando un comunicador permite expresarse a quien no puede hacerlo mediante el habla, cuando una sala multisensorial favorece la regulación emocional antes de una actividad, no solo estamos eliminando barreras, estamos creando oportunidades para participar y esa es, probablemente, la mejor definición de inclusión.
Antes de diseñar cualquier espacio, actividad o tecnología podemos hacernos una pregunta muy sencilla, ¿será fácil de comprender para la persona que va a utilizarlo? Si la respuesta es no, probablemente todavía podamos mejorar algo.
En Eneso, esa filosofía está presente en el desarrollo de todas nuestras soluciones: desde Eneso Verbo, que facilita una comunicación accesible y personalizada, hasta Eneso Sense, que crea entornos adaptados a las necesidades sensoriales de cada persona, pasando por sus dispositivos de acceso y otras tecnologías de apoyo. Todas ellas comparten un mismo objetivo: reducir barreras y favorecer que cada persona participe de la forma más autónoma posible.